¿Por qué un Protocolo Familiar?

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Una sola pregunta y no más de veinte minutos para contestar: ¿por qué un protocolo familiar? Este jueves en el marco del Foro de Mujeres de la Asociación de Empresas Familiares de Chile, tendré que abordar la cuestión e ir al grano. Mis amigos chilenos no gustan de circunloquios, son breves y concisos y no me permitirán tiempo extra.

¿Por qué un Protocolo Familiar? En mi opinión, por tres razones:

a) Porque las familias empresarias tienen distintos miembros y todos ellos necesitan conocer mejor sus empresas, patrimonio y, si es el caso, actividad filantrópica. No todos trabajan en la empresa familiar y, lo que es más importante, “no podemos querer aquello que no conocemos”.

Hay que reunirse pues y, juntos los miembros de la familia, aprender sobre los errores y los aciertos del pasado, las circunstancias que vivimos en el presente y los retos que plantea el futuro.

 Primera respuesta: “por aprender”.

 b) Porque para abordar juntos ese futuro que nos proponemos en nuestras empresas es preciso establecer algunas reglas. Reglas sobre como se toman las decisiones más importantes en la empresa. Procedimientos justos de toma de decisiones. No es el amor sino la justicia, el cemento que mantiene unidas a las familias.

Esos procedimientos de adopción de decisiones suponen un cierto grado de profesionalización en los tres ámbitos decisorios: la dirección o gerencia, el consejo de administración o directorio y la junta de accionistas o socios. Si los procesos de toma de decisiones que nos afectan son justos y profesionales, podemos confiar unos en otros aunque alguna concreta decisión pueda resultarnos perjudicial.

Segunda respuesta: “por generar confianza”.

c) Porque aunque seamos una familia muy lista y el grado de profesionalización de nuestras estructuras nos permita tener confianza en las decisiones que se toman, necesitamos fomentar un sentimiento o afecto común que nos haga sentir en familia, aún haciendo empresa.

 Los sentimientos son un potente factor que facilita o altera la comunicación en la empresa familiar. Lograr que los familiares tengan homogéneos sentimientos acerca de lo correcto o incorrecto es clave.

 Tercera respuesta: “por amar o sentir la empresa familiar del mismo modo”

 ¡Aprender, confiar, amar! Tres hábitos para el desarrollo de familias empresarias.

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