Preparar-se para la sucesión

CarlosArbesu_PrepararseParaLaSucesion

En empresa familiar los procesos de sucesión son un lugar común que ha hecho correr ríos de tinta;  Si bien en un buen número de ocasiones el tema es tratado desde el punto de vista del sucesor y de la organización, es decir, cómo preparar a aquél y como preparar a ésta, rara vez he visto dedicar el tiempo necesario a tratar el proceso de retiro desde el punto de vista del quien va a ser “sucedido”.

¿Qué virtudes ha de tener la persona que sabe retirarse? ¿Cómo debe hacerlo? ¿Puede prepararse para ello? ¿Quién le prepara? ¿Es el retiro un momento concreto en el tiempo o un proceso paulatino?

Para las familias empresarias el tema no es tan sencillo, pues aunque fácil de comprender, no es ni mucho menos fácil de llevar a la práctica. Diría que una gran mayoría de los mayores de edad que prevén su retiro en una fecha concreta no suelen cumplirlo… y que por diferentes razones, los demás miembros de la familia no suelen afectarse demasiado por ello. Lo dan por hecho.

Quien planea retirarse es lógico que sienta algunas amenazas o incertidumbres como:
a) ¿Quién es la persona adecuada o las personas capaces de asumir las responsabilidades?
b) ¿Cuál es el momento adecuado, es decir, el exento de tensiones extraordinarias económicas u organizativas?
c) ¿Cómo absorberá la organización el impacto y consecuencias de la decisión?
d) ¿Qué haré el día después? ¿cuales serán mis ocupaciones?

Todas estas incertidumbres, juntas o por separado, tienen un innegable efecto sobre el decisor, que ordinariamente conlleva un retraso en la decisión de retirarse.

En estas fechas el mundo ha podido ser testigo de un ejemplo que puede arrojar algo de luz sobre este importante momento para las familias empresarias. Estos son algunos consejos procedentes de ese ejemplo:

a) Hacerse personalmente consciente de que la empresa y el legado familiares son algo que trasciende nuestra concreta aportación.
b) Ponderar la decisión de retiro, pero una vez tomada, comunicarla claramente y sin posibilidad de marcha atrás. Ponerle fecha.
c) Haber cultivado intereses personales y aficiones suficientemente atractivos para llenar nuestra vida el día después.
d) Estar disponible desde la “retaguardia” para todo aquello en que podamos aportar. No ya desde el poder, sino desde la autoridad.
e) Confiar, tener fe en los demás, y contagiar a la empresa y a la familia de esa confianza.

“Si bien emprendiendo es como una persona hace una empresa, es justamente retirándose como un empresario hace una familia empresaria.”

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