El verdadero drama de este país

Carlos Arbesú_El verdadero DRAMA de este país

Escribo este primer post en una situación de convulsión social que no se había visto antes en este país. Los ciudadanos están aceptando, a golpe de duras pruebas, lo que era evidente ya hace años: el sistema no es confiable.

Recuerdo a inicios de la crisis en el 2008 el título de una conferencia de Rafael Alvira que me dio que pensar, se titulaba: “Lo que está en crisis y lo que no”. Desde entonces me he posicionado con toda mi energía en el mundo de valores que, en mi opinión, no está en crisis. Y me ha ido bien. La crisis del sistema me afecta como a todos, pero yo no estoy en crisis.

Sólo hay un tema que le roba el protagonismo a las pruebas de falta de ética entre los políticos y las instituciones, y ese es el desempleo. El verdadero drama de este país como machaconamente insisten los medios de comunicación.

A mi me parece que ese es un juicio erróneo, aunque cierto. Para aprender necesitamos juzgar bien sobre la causa y no sobre el efecto. El drama verdadero de este país es que los españoles no creamos riqueza. Y como no creamos riqueza en este país, nadie tiene trabajo.

Para crear riqueza y que esta tenga impacto efectivo en la sociedad, tienen que darse dos factores:

a) Que uno tenga riqueza interior, la riqueza viene de la abundancia de ideas (sí, de la inteligencia) y de iniciativas (sí, de la voluntad).

b) Que le dejen hacerlo o, mejor dicho negativamente, que no le pongan tantos obstáculos a quien es rico en ideas e iniciativas que desista de ellas o se vaya a otro lado donde se lo faciliten más.

El factor a) depende de la educación, luego esta es una clave de mejora a medio o largo plazo. Todo hay que decirlo, la educación en España considerada en una comparativa global, no está tan mal. Cosa distinta son las costumbres …

El factor b) depende del Estado y las instituciones que gobiernan y aquí España tiene un problema grave. Los ciudadanos no confían en el estado, los partidos políticos, los jueces y las instituciones. Y además no es esta una desconfianza basada en juicios políticos o morales generales, sino una desconfianza ético-económica: “todos los que pueden se aprovechan económicamente de los demás”. 

La riqueza, aunque se cree con esfuerzo, no llegará a su destino natural… se quedará por el camino, en impuestos, tráfico de influencias, sobornos, pagos a fundaciones, pluses a políticos… etc. No cabe esperar justicia en la distribución de la riqueza, y por lo tanto… ¿quién será el inocente que se desgaste en crearla para que la disfrute quien no debe?.

Una vez escuché a un empresario familiar inglés (de una longeva familia de más de un siglo de antigüedad en los negocios) decir lo siguiente: “no es el amor lo que une a las familias empresarias es la justicia”.

Este es el verdadero drama de este país: la falta de hábitos sociales de justicia en la distribución de riqueza, que impiden que los ricos interiormente desarroll en externamente todas sus capacidades en beneficio de la sociedad.

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2 pensamientos en “El verdadero drama de este país

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